7 may. 2017

Copenhague

Nuestra visita de cuatro días a Copenhague nos ha servido para descubrir una ciudad con rincones preciosos como el canal Nyhavn o el parque de Friederiksberg, lugares únicos como Christiania o barrios tan interesantes cono Norreport. ¿El secreto para sobrellevar las largas caminatas? Los smorrebrod de Aamanns, las magdalenas de ruibarbo de Lagkagehuset y los puestos de comida callejera de Papiroen.

Como nos alojamos en un apartamento en Friederiksberg, al llegar al aeropuerto de Copenhague cogimos el metro (36 DKK por persona) y en 20 minutos llegamos a nuestro destino. Para llegar a la zona de la estación central conviene coger el S-tog (tren de cercanías).

A continuación enumeramos cuáles han sido nuestros puntos preferidos de cada una de las zonas que hemos visitado sabiendo que se nos quedan lugares atractivos por conocer pero contentos por haber exprimido bien estos cuatro días en la capital de Dinamarca.

Nyhavn, un canal precioso bordeado de casa de colores que puede visitarse en un ambiente tranquilo entre semana o bastante más animado el fin de semana.
Paseando desde el canal se puede llegar al Designmuseum Danmark, a la plaza Amalienborg (para ver a las 12h. el cambio de guardia), al Kastellet (una fortaleza en forma de estrella del siglo XVIII) y a la famosa Sirenita.

Christiania, la comuna más famosa de Europa. Lo ideal es recorrerla saliéndose de la calle principal para empaparse bien del ambiente. Lo que más nos gustó, pasear por Dyssen, un camino paralelo a Christiania que discurre junto al agua rodeado de árboles y salpicado de casas de cuento.
Si se llega hasta la zona, recomendamos subir los 400 escalones de la torre de la Vor Freslers Kirke (40 DKK) y, eso sin falta, comer en el Copenhagen Street Food de Papiroen.

Tívoli, el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo, un lugar de estética retro al que se puede acceder simplemente a pasear sin subir a ninguna de las atracciones comprando un ticket de 110 DKK.

Norrebro. Una de las mañanas del viaje la iniciamos recorriendo el barrio de Norrebro en busca de sus populares grafitis, el BaNanna Park, el bonito cementerio Assitens Kirkegard y el fotogénico parque Superkilen. Una zona que nos gustó mucho.

Osterbro, callejeamos el barrio hasta dar con Olufsvej, una bonita calle con casitas de colores que, según cuenta la Lonely Planet, pertenecen a periodistas de renombre. Aprovechamos para entrar en Normann Copenhagen, repleto de objetos de diseño en un atractivo edificio que antaño fue un cine.

Norreport
Lo que más nos gustó de la zona, el Botanisk Have, que recoge la mayor colección de plantas de Dinamarca. Tampoco hay que perderse el mercado de Torvehallerne KHB, con puestos para comprar pero también para comer o darse un capricho dulce.

Vestrebro
De este barrio (con callecitas encantadoras como Vaernedamsvej) nos quedamos con el cementerio, Vestre Kirkegard, y sus preciosas calles arboladas; y con la zona de Kodbyen, un poligno industrial lleno de bares y restaurantes.

Strogret, el corazón histórico de la ciudad, una zona peatonal llena de tiendas y cafeterías por las que dar un animado paseo, visitando algunas tiendas como Illums Bolighus o Hay House o probando la tarta más popular de la pastelería La Glace, la más antigua de la ciudad: la sportskage de turrón, nata y profiteroles (57DKK la porción).

Slotsholmen. La zona del palacio parlamentario, del edificio de la bolsa con su pináculo en forma de colas de dragón entrelazadas, y de la biblioteca (la más grande de Escandinavia, preciosa, por cierto, por dentro y por fuera).

Friederiksberg. Aprovechamos el sábado para recorrer el barrio en el que nos hospedamos para comprobar cómo los daneses disfrutan comprando en los mercadillos de segunda mano (Loppertorv, en Smallegade) y para recorrer uno de los parques que más nos ha gustado de todos los que hemos visto por el mundo, el Frederiksberg Have.


Gastronomía

En Copenhague hay muchísimas opciones interesantes para comer y conocer la nueva cocina nórdica o los platos clásicos de la gastronomía danesa, en cualquier guía y en las revistas de viajes hay decenas de listas que recomiendan qué restaurantes visitar. 

En nuestro caso nos decantamos por opciones más sencillas y bocados rápidos que nos dieran energía para recorrer a pie la ciudad. ¿Nuestros preferidos? Cock’s & Cows, en Gammel Strand 34, unas hamburguesas riquísimas y unos aros de cebolla igual de buenos para acompañarlas. Los puestos de comida callejera del Copenhagen Street Food de Papiroen (en la isla de Christiansholm, conectada a Christianshavn por un puente). Lagkagehuset, para disfrutar de un tierno rollo de canela o una riquísima magdalena de ruibarbo. E, imprescindible, el smorrebrod de Aamanns Takeaway, en el número 10 de Oster Farimagsgade, en especial el de tartar de lomo de ternera, para comerse 10 seguidos, vaya.


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